Rupturas: Duelo, un camino solitario
Fernanda Gutiérrez
Actualizado el 19 de febrero de 2026

Llamamos duelo al proceso inmediatamente posterior a la pérdida de alguien o algo que queremos mucho. Y aunque se sienta profundamente doloroso, dicho proceso no se puede acelerar. En el plano clínico se estima que el duelo tiene una duración aproximada entre seis meses y un año como rango normativo, un tiempo superior podría considerarse […]
Llamamos duelo al proceso inmediatamente posterior a la pérdida de alguien o algo que queremos mucho. Y aunque se sienta profundamente doloroso, dicho proceso no se puede acelerar. En el plano clínico se estima que el duelo tiene una duración aproximada entre seis meses y un año como rango normativo, un tiempo superior podría considerarse patológico. Dice el psicoanalista Gabriel Rolón: “No hay nada más parecido a la muerte que el desamor”, por ende, es un proceso complejo y sin lugar a dudas muy acaecido en la modernidad.
Etapas de una ruptura
Cuando hablamos de duelo es importante entender que se van a presentar ciertas etapas, aunque es necesario aclarar que no son lineales, sino más bien fases, que suelen experimentar quienes sufren una pérdida significativa.
- Negación: frente al shock emocional de la realidad dolorosa suele experimentarse inicialmente incredulidad.
- Ira: esta emoción primaria se vivencia con el otro, pero también con uno mismo por lo que no se dio.
- Negociación: durante esta fase existe la fantasía de recuperar lo perdido, en el plano amoroso incluso se contemplan opciones viables de regreso.
- Tristeza: es la emoción esencial del duelo, la que nos ayuda a contactar con la pérdida, pues nos hace tomar conciencia de lo que se perdió.
- Aceptación: después de haber transitado todo lo anterior, aparece la resignificación, asumiendo lo perdido como un recuerdo, pero que ya no duele.
¿Qué emociones esperar?
Aunque el duelo nos contacte con emociones displacenteras como el enojo, la tristeza y el miedo, es importante entender que en las relaciones de pareja no existen buenos o malos, culpables o inocentes, justos o pecadores; lo que hay son buenas y malas relaciones. Quizá lo más complejo es que comprender que toda relación es un acto de dos, pero la ruptura, crudamente se vive en solitario.
Evidentemente este proceso se complica más si en la relación de pareja existen hijos de por medio, así que no es posible distanciarse del todo de la expareja; o cuando más allá de la relación amorosa se comparte además una relación laboral, en estos casos buscar acompañamiento profesional es una opción muy válida para adquirir herramientas que ayuden a transitar la pérdida de manera efectiva. Inclusive las redes de apoyo (familia/amigos) representan un gran aliado frente al duelo, entendiendo que algunas fases suelen llevarse mejor en compañía y teniendo espacios de descarga, mientras otras se vivencian mejor en soledad.

Recomendaciones a tomar en cuenta
Si te encuentras atravesando un duelo, a continuación, encontrarás algunas recomendaciones que pueden serte útiles para simbolizar la pérdida:
- Desvincular: cuando la limpieza física acompaña a la limpieza emocional el proceso se vuelve más llevadero. Deshacerse de objetos de esa persona ayuda a cortar conexión mientras reestructuras tu propio espacio.
- Catarsis: escribir una carta de despedida puede ser muy útil para liberar la carga emocional experimentada, no con el fin de entregarla, sino de liberar tus emociones. Un agradecimiento final pese a lo sucedido también ayuda a trasmutar la situación.
- Resignificar: el duelo es un proceso netamente subjetivo y muchas veces puede sostenerse mejor con profesionales que se han formado para dar acompañamiento emocional, así que no dudes en considerar terapia durante tu transición en este complejo proceso.
Finalmente, recuerda que todo proceso de duelo implica necesariamente una cuota de dolor, por tanto, la pérdida de apetito o de sueño pueden ser efectos colaterales, sin embargo, estos deberán ser pasajeros. Puesto que, la diferencia entre un duelo normal y uno patológico es precisamente que en este último se instaura el sufrimiento anudado a la pérdida de sentido, lo cual representa un riesgo para la persona, y en estos casos es necesaria la intervención oportuna de un profesional de bienestar emocional. Si este es tu caso no olvides que en tusicologo.com tenemos profesionales capacitadas para abordar este tema y acompañarte cuando tú lo necesites.
Referencias:
- Rolón, G. (2020). El duelo (cuando el dolor se hace carne). Editorial Planeta. Buenos Aires, Argentina.
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